How to Choose Among LawyersCómo elegir entre abogados

Once you’ve got your “short list” of prospective lawyers, you’ll want to speak to each one. How much a lawyer charges is bound to be a factor in whom you choose (see section F, below), but it shouldn’t be the only factor. Here are some other important considerations.

Una vez que tiene su “lista corta” de los futuros abogados, querrá hablar con cada uno. Cuánto cobra el abogado está es un factor en que le va ayudar eligir (véase la sección F, infra), pero no debería ser el único factor. Aquí hay algunas otras consideraciones importantes.

1) Familiarity With Cases Like Yours

Some immigration lawyers spend much of their time in sub-specialties, such as helping people obtain political asylum or employment-based visas. To learn how much experience a lawyer has in the type of visa or green card you’re interested in, ask some very practical questions, such as:

  • How long do you expect my case to take?
  • What is the reputation of the officers at the USCIS or consular office who will handle my case?
  • How many cases like mine did you handle this year?

2) Client Rapport

Your first instinct is hiring a lawyer may be to look for a shark – someone you wouldn’t want to leave your child with, but who will be a tough fighter for your case. This isn’t necessarily the best choice in the immigration context. Since you may need to share some highly confidential issues with your lawyer, you’ll want to know that the person is discreet and thoughtful. Also, realize that a lawyer’s politeness goes a long way in front of immigration officials; sharks often produce a bureaucratic backlash, whereas the lawyers with good working relations with USCIS may have doors open with them.

3) Access to your lawyer

You’ll want to know that you can reach your lawyer during the months that your application winds its way through the USCIS or consular bureaucracy. A lawyer’s accessibility may be hard to judge at the beginning, but try listening to the lawyer’s receptionist as you wait in his or her office for the first time. If you get the sense that the receptionist is rude and trying to push people off or give them flimsy excuses about why the lawyer hasn’t returned their call or won’t talk to them, don’t hire that lawyer.

Many immigration lawyers are sole practitioners and use an answering machine rather than a receptionist. In that case, you’ll have to rely on how quickly they answer your initial calls. In your first meeting, simply ask the lawyer how quickly he or she will get back to you. If the lawyer regularly breaks promises, you’ll have grounds on which to complain.

Of course, you too, have a responsibility not to harass your lawyer with frequent calls. The lawyer should be available for legitimate questions about your case, including about inquiries about approaching deadlines.

4) Explaining Services and Costs

Take a good look at any printed materials the lawyer gives you on your first visit. Are they glitzy, glossy pieces that look more like advertising than anything useful? Or are they designed to acquaint you with the process you’re getting into and the lawyer’s role in it? Think about this issue again before you sign the lawyer’s fee agreement, described in the section immediately below. Being a good salesperson doesn’t necessarily make someone a good lawyer.

1) Familiaridad con casos como el suyo
Algunos abogados de inmigración pasan gran parte de su tiempo
en sub-especialidades, tales como ayudar a las personas a obtener asilo político
o visas de trabajo. Para saber cuánta experiencia tiene un abogado en el tipo de
visa o tarjeta verde que le interesa a usted, hay algunas preguntas mas prácticas, tales como:
  • ¿Cuanto tiempo va a tomar mi caso?
  • ¿Cual es la reputación de los oficiales en el USCIS y la oficina de consular que controlará mi caso?
  • ¿Cuantos casos como el mío a manejado este año?
2) Informante del cliente
El primer instinto es contratar un abogado que pueda ser como un tiburón – con alguien que no dejaria a su hijo con, sino que será un fuerte combate para su caso. Esto no es necesariamente la mejor opción en el contexto de la inmigración. Ya que puede que necesite compartir algunas cuestiones altamente confidenciales con su abogado, querrá saber que la persona es discreto y reflexivo. Además, vale mucho la cortesía de un abogado, es muy importante que en frente de funcionarios de inmigración; tiburones a menudo producen una reacción burocrática, mientras que los abogados con buenas relaciones de trabajo con el USCIS pueden tener puertas abridas con ellos.
3) Acceso a su abogado
Deseará saber que puede encontrar a su abogado cuando sea durante los meses que la aplicación determine su camino a través del USCIS o burocracia consular. La accesibilidad de un abogado puede ser difícil de juzgar al principio, pero debe de tratar de escuchar a la recepcionista del abogado cuando espera en su oficina por la primera vez. Si la idea que la recepcionista es grosera y trata de empujar a personas o darles excusas sobre por qué el abogado no ha devuelto sus llamada o no habla con ellos, no debe de contratar a ese abogado.
Muchos abogados de inmigración son practicantes únicos y utilizan una máquina contestadora en lugar de una recepcionista. En ese caso, tendrá que depender de
cómo rápidamente responde a las llamadas iniciales. En su primera reunión, simplemente peda al abogado rápidamente cómo es que él o ella le van a responder a usted. Si el abogado regularmente rompe promesas, tendrá motivos para quejarse.
Por supuesto, también tiene la responsabilidad de no hostigar a su abogado con
llamadas frecuentes. El abogado debe estar disponible para preguntas legítimas sobre su caso, incluyendo preguntas sobre acerca de plazos.
4) Explicando los servicios y los costos
Tome un buen vistazo a algun material impresante, que el abogado le ofresca en su primera visita. ¿Son piezas ostentosos, brillantes que parecen más publicidad
que nada útil? ¿O están diseñados para dar a conocer el proceso que se está metiendo y el papel del abogado? Reflexione sobre este tema antes de firmar el acuerdo de los honorarios de los abogados, descrito en la sección inmediatamente inferior. Ser un buen vendedor no necesariamente hace a alguien un buen abogado.